La directora Patrycja Pieczara debuta en México con la Sinfónica de Oaxaca

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Oaxaca, Oax.- Este viernes 2 de diciembre en punto de las 20:00 horas en el Teatro Macedonio Alcalá, la directora de origen polaco Patrycja Pieczara hará su debut en México al frente de la Sinfónica de Oaxaca en el penúltimo concierto de la temporada. Acorde a la interesante y bien equilibrada programación que viene presentando el organismo sinfónico oaxaqueño, esta noche se escuchará un programa donde sobresalen tres de los compositores polacos más sobresalientes y poco interpretados en nuestro país; Wojciech Kilar, Andrzej Panufnik y Henryk Górecki.

Internacionalmente conocido por su abundante música para la cinematografía, Wojciech Kilar cuenta también con un nutrido catálogo de música para las salas de concierto. De este listado, la Suite “Orava” (también se acostumbra redactar “Orawa”) es una de sus creaciones más interpretadas y fue escrita en el año de 1986 para orquesta de cuerdas. Orava es una región que comparten Eslovaquia y Polonia, y en su música Kilar recrea algunos aires propios de la región, incluyendo el grito final que acostumbran los músicos callejeros.

Las Tres piezas en estilo antiguo de Górecki, obra que se interpreta en esta jornada data del año 1963 y en la misma se presenta la atractiva combinación de elementos de corte popular con técnicas musicales un tanto avanzadas. Una detenida audición nos conduce a reconocer que en las “Tres piezas en estilo antiguo” hay mucho del amargo estado de ánimo que impregna la Tercera sinfonía, particularmente en sus fragmentos de inicio y final, con un movimiento central que presenta una dinámica acelerada. En el mismo contexto, es de notarse que las “Tres piezas en estilo antiguo” representan el arraigo estilístico de Górecki hacia su tierra natal, después de una estancia en las ciudades alemanas de Colonia y Darmstad, establecidas entonces como las principales sedes de la vanguardia musical. Al regresar a Katowice se propuso el desarrollo de un estilo personal impregnado de fuerza expresiva, así como el rechazo a las fórmulas de artificio. De esta forma, la partitura de esta noche se establece como el primer trabajo de aliento totalmente “polaco”, catalizador de las formas que sería propias en el estilo maduro de Górecki.

Escrita en 1963 y estrenada en agosto del año siguiente por la Orquesta de la Ópera de Monte Carlo bajo la dirección de Louis Fremaux, la Sinfonía número 3 de Andrzej Panufnik es una de las obras mayormente difundidas de este compositor polaco. Fue producto de una encomienda procedente de la Fundación Kościuszko de Nueva York, para la conmemoración del milenio del cristianismo en Polonia que se celebraría en 1966.

Al respecto, el autor redactó los motivos en que se apoyó para la Sinfonía a la que él mismo impuso el subtítulo de “Sacra”. Inicialmente, debería ser una obra inconfundiblemente polaca con especial acento en la tradición católica tan profundamente arraigada en el territorio en que el músico nació. Procedió a tomar el primer himno religioso conocido en lengua polaca, un canto gregoriano denominado “La madre de Dios” que aún hoy se considera una tonada patriótica y que funcionó también como invocación para los guerreros polacos de la antigüedad en los campos de batalla. En los factores religioso y heroico se ha apoyado el poderío emocional de la partitura.

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